Esta pequeña y delicada escultura representa al carrizo —también conocido como chochín—, un diminuto pájaro insectívoro de la familia de los pico-fino. A pesar de su tamaño, es una criatura de gran vivacidad y posee un canto sorprendentemente potente y melodioso.
La obra transmite ligereza y movimiento, capturando la esencia vital y animada de estas aves silvestres. Su diseño armonioso y orgánico la convierte en una pieza decorativa única, ideal para embellecer cualquier rincón del hogar.
Acabada con aceites y ceras naturales, esta escultura no solo respeta el medio ambiente, sino que también realza la nobleza de la madera.
Una pieza cargada de simbolismo, belleza natural y conexión con lo silvestre —un pequeño homenaje a la vida que habita entre los matorrales y los rincones más tranquilos del bosque.
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| Dimensiones | 4 × 7 × 12 cm |
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Tallada a mano en madera de encina local, la figura reposa sobre una base redondeada, también de encina, lo que le confiere carácter y autenticidad.
Las vetas naturales de la encina recorren el cuerpo del ave caprichosamente adaptándose a sus formas y volúmenes, aportando dinamismo y calidez a la pieza.